¿Por qué debo ir a un psicólogo?

La decisión de acudir a terapia con un psicólogo o psicoterapeuta ya es un cambio en sí misma, simplemente por haber decidido hacerte cargo de tu malestar y decidir gestionarlo mejor.
Puedes sentir que necesitas hacer algo con tu vida, y quieres cambiarlo para sentirte mejor. Dar el paso de pedir ayuda puede no ser fácil, pero a veces es necesario.
Hasta ahora, quizás lo que has intentado para solucionar el problema no ha funcionado y lo que necesitas es ponerte unas nuevas “gafas” con las que ver tu mundo interior.

Motivos para iniciar una terapia

Los motivos de consulta, generalmente tienen que ver con querer resolver algo relacionado con nuestra vida, con nuestros afectos, nuestra familia, nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros proyectos, y también con conocernos más a nosotros mismos.

  • No saber gestionar nuestras emociones: Ataques de rabia, miedos incontrolables, no saber expresar el enfado, no conocer nuestra parte más afectiva, sentir mucha tristeza que no podemos soportar, sentirnos incómodos con nosotros mismos, estar negativos, emociones descontroladas, etc.
  • Situaciones de pérdida afectiva o material: duelos por un ser querido, duelo por la pérdida de algo que significaba mucho para mí, ( trabajo, proyecto, dinero etc), divorcios y separaciones, pérdida de relaciones de amistad.
  • Malestar generalizado: falta de proyecto vital, sensación de malestar generalizado, sentir que algo o mucho en mi vida no funciona.
  • Sentirnos solos e inseguros: baja autoestima, Inseguridad, soledad, sentir que no valgo para nada, que lo que hago no sirve.
  • Problemas de ansiedad y nervios: crisis de ansiedad, situaciones de estrés, apretar mucho la mandíbula, problemas físicos derivados de la ansiedad. No poder controlar ni gestionar esos nervios que me invaden.
  • Problemas de relación familiar y entre iguales: No poder resolver mis conflictos con mis padres o hermanos. Sentir que no me sé relacionar bien con las personas. Sentir que me cuesta iniciar conversaciones. Notar que soy tímido, y que me cuesta hablar. Notar que me aislo en las conversaciones, o que siento que me rechazan.
  • Cambios vitales importantes: Mudanzas, separaciones, muerte de un ser querido, emigrar a otro país, cambio de amistades, la llegada de un hijo, etc.
  • Traumas y sucesos traumáticos en mi vida: abuso sexual, malos tratos, muerte temprana de un hijo, muerte temprana de un padre o madre.etc
  • Tener temas pendientes: Sentir que tengo temas pendientes, que no me dejan avanzar en mi vida, cosas que se repiten constantemente.
  • Problemas de pareja: Problemas de comunicación, infidelidades, problemas a la hora de mantener una pareja, problemas para iniciar una relación.
  • No saber cómo soy o qué necesito: Problemas en ver qué necesidades tengo, anteponer a los demás antes que a mí. Sufrimiento.

El proceso terapéutico

El paciente pide ayuda para estar mejor y viene con todas sus mecanismos de evitar aquello que le ha hecho mal o le duele, viene con sus defensas en alto, que es lo que mantiene todos estos síntomas.

Todo proceso terapéutico cura a través de profundizar en uno mismo y de confrontarse con lo rechazado (sea esto interno y/o externo) permite abrir un espacio para podernos situar desde lugares propios profundos que aportan tranquilidad y coherencia con nosotros mismos condición necesaria para el bien estar.

Como psicóloga clínica , poder dar el espacio para crear un lugar de confianza y sinceridad en terapia es una de las cosas que más me reconfortan. Siento curiosidad por el paciente y me apasiona poder acompañarle para entrar en contacto con las zonas más importantes de sí mismo.

Mi objetivo con mis intervenciones es ayudar al paciente a que se dé cuenta de qué hace él con lo que le está pasando. Entiendo que cada persona es responsable de su vida, y ayudo al paciente a que vaya asumiendo este concepto a lo largo de las sesiones, ya que si se va responsabilizando de lo que le pasa es mucho más fácil, que pueda ir encontrando mayor bienestar.

El proceso de profundización en uno mismo, de ver cómo nos engañamos y lo que nos decimos a nosotros mismos, encontrar lo genuino, lo auténtico, dentro de cada uno de nosotros es lo más importante para poder llevar una vida coherente con lo que cada uno es y siente.